BLOG

 En este blog intentaremos volcar reflexiones de nuestra experiencia directa, que puedan nutrir o aportar a nuestro bienestar. 

      NO HAY BIENESTAR SIN AUTOCONOCIMIENTO

Todos en nuestra vida buscamos estar bien, no conozco a nadie que conscientemente busque estar mal, sino que normalmente lo rechazamos.

 

Sin embargo, quienes tenemos suerte de nacer y crecer sanos, tarde o temprano transitamos por momentos de equilibrio y desequilibrio de cuerpo y mente. Forma parte del movimiento y la impermanecia de cualquier ciclo vital.

 

Momentos mejores y peores que podemos vivir con mas o menos consciencia.

Cuando llega un dolor o malestar del cuerpo, no es mas que una señal de un desequilibrio del cuerpo, un aviso de nuestro sistema que quizá ya habíamos pasado por alto, o quizá lo percibimos al primer toque.

Y esto también puede ocurrir sólo con lo interno, puedo estar mas bajo de ánimo, de motivación ,de ganas de vivir…y también en este estado estamos en desequilibrio.

Seguir con este desequilibrio sería como conducir tu coche con alguna lucecilla roja que avisa en tu panel, o con la dirección y el eje torcido.

Aunque es un fastidio, en el fondo todos sabemos que conducir así puede tener graves consecuencias. En el mejor de los casos sólo seguirán fallando otras cosas por esa sobrecarga . Y lo mismo nos pasaa ti y a mi.

 

Creo que hasta aquí, no es ninguna revelación.Pero a quienes trabajamos con la salud aprendemos de quienes nos llegan con desequilibrios, en mi caso de cuerpo (miofasciales) o mente que entienden esto perfectamente y sin embargo ni ven ni entienden el suyo . Lo cual es comprensible pues siempre es más fácil ver la paja en ojo ajeno. Pero esto me lleva una y otra vez a la misma pregunta.

 

¿Sabemos reconocer nuestro estado de equilibrio? ¿Sabemos cual es nuestro “punto cero”?O llevamos tanto tiempo lejos de él, que la ansiedad, tensión, el dolor, el estrés y el sufrimiento ya lo asumimos como parte de uno mismo y de lo que entendemos como bienestar.

 

La respuesta la tengo cada día, ante las preguntas que hacemos para conocer más sobre el estado de las personas que atendemos, preguntas sencillas como ¿desde cuando tienes dolor? ¿Cuál es tu nivel de estrés del 1 al 10?. Cuando somos capaces de sostener ese desequilibrio en el tiempo, las contestaciones suelen ser algo así:

 

“Puff, No recuerdo la última vez que estuve bien” “Yo, creo que llevo toda la vida con molestias”, “el dolor forma parte de mí” “no sé lo que es vivir relajado”, “no recuerdo la última vez que estuve bien” ó,

A veces la respuesta es un evasivo "uiiii, no sé, y yo que sé¡” o “tengo demasiadas cosas que hacer como para estar escuchándome todo el día”.

 

Quizá sea de un extremo, pero es muy común en mi día a día. Y lo que cada vez es más común es no reconocer nuestro estrés como tal, sino como una forma de vida adicta al continuo hacer ,a la sobreestimulación.

Ante estas realidades hay muchas lecturas interesantes, pero una para mi es clave y  clara .Perdemos el foco sobre nuestro estado de equilibrio, o quizá nunca lo hemos reconocido.

 

Y si no reconocemos nuestro punto de equilibrio ,¿ como vamos a alcanzar tan “ansiado” bienestar?  ¿Acaso no es clave tener claro donde estás y  a donde tienes que ir para  poder llegar?

 

De ahí nace la importancia de dedicar tiempo a CONOCERNOS. El conocimiento de uno mismo  no es importante es IMPRESCINDIBLE para nuestra salud,  bienestar y para la felicidad.

 

Y ese autoconocimiento comienza con estar conectado con uno mismo, escucharse, entenderse, aprender de uno mismo, de lo que vive, de como se siente y que le hace sentirse así.

 

Desde este punto de vista no podemos definirnos como sociedad del bienestar, cuando  somos ,según la ONU ,la décima potencia en consumo de ansiolíticos y vamos en aumento.

Quizá, hayamos invertido demasiados esfuerzos como sociedad y como personas en tener, ser, y consumir pensando que el bienestar estaba fuera… quizá los desequilibrios, y enfermedades sean una alerta para reorientar la búsqueda dentro de uno mismo, QUIZÁ…